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Todos y cada uno de nosotros poseemos cuentas en diferentes redes sociales. Entre las más conocidas se encuentran Facebook, Twitter, Google+ o Tuenti. 

Dejaremos al adorable pajarito de Twitter y al ;) de Tuenti para otro momento.

Hasta hace poco, se decía que Google+ sería el que aniquilaría a Facebook, novedad absoluta entre los usuarios… pero parece ser que hoy por hoy no es así. Facebook está ganando la batalla gracias a sus novedades de estas últimas semanas, tanto estéticas como funcionales (añadiendo Spotify, grupos entre tus contactos, e incluso para los más enterados el nuevo perfil, con banner y cronología y la lista de acciones que aparece a la derecha del Inicio).  Así pues, a mi parecer, Google+ se ve totalmente arcaico respecto a las novedades de Facebook. El imperio de Zuckerberg sigue viéndose el todopoderoso de las redes sociales, tanto por el número de usuarios como sus visitas y acciones diarias, incluso el hecho de que salgan bulos entre los usuarios para pagar la cuenta (hecho totalmente estúpido, quien se lo crea necesita un buen golpe de remo).En definitiva, Facebook está en boca de todos, tanto para quejarse de los nuevos cambios como para agradecerlos. El radiopatio de internet, lo ha sido, lo es y lo será siempre.

Entonces, ¿Será capaz Google+ de ganarle la batalla algún día a Facebook? A mi parecer tendría que espabilarse un poquito, ya que mucho “boom” al principio y ahora no aporta nada. Aún así, sólo el tiempo y los gustos de los usuarios de internet lo dirán.

Aquí os dejo una cómica ilustración de una batalla Google+ VS Facebook, inspirada obviamente en mi juego favorito de lucha, el Tekken :)

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Callamos. Callamos y callamos. Diríamos tantas cosas si nuestra mente nos dejara, si supiéramos que nuestras palabras no harían daño a oídos del receptor, si nos dejáramos llevar por lo que de verdad pensamos y creemos. Diríamos tantas cosas… pero callamos.

El monstruo. Ese monstruo que está dentro de nuestra garganta, que quiere salir y explotar, soltar todas las palabras retenidas, contar la verdad, gritarle al mundo lo que se siente, demostrando que nosotros también sufrimos el dolor, la rabia, la impotencia, el amor, el llanto o la risa. Ese monstruo… Ése que puede decirlo todo y desaparecer. Ya no sentiríamos la impotencia que supone el callar.

Callárselo todo, llevarlo dentro, no poder explotar, hay algo que nos lo impide… porque sabes que si lo hicieras, el daño al oyente sería más fuerte que tu propio silencio.

 

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